EDUCACIÓN MUSICAL


LA IMPORTANCIA DE LAS ENSEÑANZAS ARTÍSTICAS Y DE LA MÚSICA DENTRO DEL CURRÍCULUM ESCOLAR

Marina Romero del Hombrebueno Mateo (6º Enseñanzas Profesionales)

Cuando pensamos en la educación de los colegios e institutos, probablemente se nos vengan a la mente asignaturas como Matemáticas, Lengua, Historia, etc. En definitiva, las que son más importantes, ¿no? Porque Música o Plástica son asignaturas fáciles, que se imparten una o dos veces por semana y no son muy relevantes para el futuro de los niños, a no ser que quieran convertirse en músicos o artistas.

Este pensamiento, que es el que comparte la mayoría de la población al menos en España, es el que nos ha llevado a tener un sistema educativo muy limitado y anticuado en el que no se les da importancia a las inteligencias múltiples ni a la formación artística en concreto. Esto se debe a que se desconoce el valor de las enseñanzas artísticas a la hora de un desarrollo cognitivo e integral lo más completo posible de una persona.

La educación es esencial en la sociedad puesto que sirve transmitir y renovar la cultura y el patrimonio de conocimientos y valores. Por otro lado, gracias a ella se construye nuestra personalidad, desarrollamos nuestras capacidades, conformamos nuestra identidad personal y configuramos nuestra comprensión de la realidad «La educación es […] una experiencia social a través de la cual niños y niñas aprenden cosas sobre sí mismos, enriquecen sus relaciones con los demás y adquieren las bases del conocimiento y las habilidades indispensables» (Delors et ál., 1996)

Diversas disciplinas científicas como la Antropología o la Biología han estudiado la actividad musical «la música es un fenómeno innato al ser humano: está presente de forma espontánea en las primeras manifestaciones sonoras de los niños y acompaña a la humanidad en gran número de acontecimientos de su ciclo vital» (Vilar, 2004, p. 5). Dicho esto, no tiene mucho sentido que, siendo la música esencial en nuestras vidas, se considere su educación y aprendizaje algo opcional, trivial y sin aparente relevancia en el currículum educativo.

El arte debe estar incluido dentro de la educación formal para garantizar su permanencia y enseñanza seria. Conjuntamente, un objetivo fundamental de los docentes en los colegios es fomentar la creatividad de los niños y, además, el aprendizaje puede suceder únicamente por medio de los sentidos, puesto que el ser humano debe ser un constructor activo de su cultura, no un observador pasivo de la misma. La triste realidad es que cada vez más personas están resultando ser del segundo tipo, observadoras, poco participativas y enfrascadas en sus rutinas mediocres y ajenas al arte.

Por otro lado, las artes tienen cierta similitud con el juego, según dice Keith Swanwick: «Son las únicas actividades en las que se pueden fomentar y ampliar deliberadamente, tanto en la infancia, como más tarde, el dominio y la imitación, a diferencia del juego, propiamente dicho, cuya práctica con el tiempo tiende a desaparecer. Las artes son y han sido siempre fundamentales para el desarrollo y la conservación de la mente, como lo son otras formas de representación, incluido el lenguaje».

Según Carl Orff, una Educación Primaria está incompleta si en ella no se desarrollan las facultades artísticas, cuya práctica adecuada tiene un valor educativo que no se dirige exclusivamente a la formación de futuros artistas (Miranda, 2003).

Gracias a la música el individuo es capaz de adquirir determinadas capacidades físicas y psíquicas, se enriquece culturalmente y encuentra modos de expresarse socialmente. Por supuesto, si hablamos de un aprendizaje formal de la música, los beneficios aumentan considerablemente. No obstante, el conocimiento musical asimismo influye notablemente en el desarrollo de otras capacidades ajenas a la música en sí misma.

Como bien dice Antonio Domingo (Domingo, 2006) «la educación musical estimula facultades del ser humano como la abstracción, el razonamiento lógico y matemático, la imaginación, la memoria, el orden, la creatividad, la comunicación y el perfeccionamiento de los sentidos, debido a que, con la ejecución musical, se desarrollan las posibilidades de nuestros circuitos neuromusculares, se cultiva el sistema nervioso, nuestros estados afectivos, la receptividad y la atención».

De hecho, podemos corroborar estas afirmaciones con los resultados de un proyecto de investigación realizado en el CEPSA Oriol Martorell de Barcelona, en el cual se comparan las calificaciones obtenidas por los alumnos que se especializan en Música con las de otros alumnos en una situación socioeconómica y educativa similar. Se puede observar claramente que, en general, los especializados en música consiguen mejores puntuaciones y, en concreto, destacan en el ámbito matemático, en el socionatural y en el de trabajo cooperativo.

En conclusión, estamos evolucionando hacia la sociedad del conocimiento, donde cada vez es más importante haber recibido una educación de calidad, en la que deben estar incluidas las enseñanzas artísticas para lograr un desarrollo realmente integral de la persona. Esta educación artística no influye negativamente en la enseñanza de otras disciplinas sino que potencia su aprendizaje y dota a los alumnos de múltiples capacidades beneficiosas.

Bibliografía

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